• Juan Manuel Guerrero

¿Mina de oro o pequeña burbuja especulativa? El boom de las cartas de juego Pokémon

Por Juan Manuel Guerrero - Blog Económico Series


Pokémon es una de las franquicias del entretenimiento más conocidas en todo el mundo por sus series televisivas, juegos de cartas y videojuegos. Superando a Harry Potter, Star Wars y Mickey Mouse, desde su creación en 1996, Pokémon ha recibido ingresos por más de 90 billones de dólares al 2018 (más de 4 veces el PIB estadounidense para ese año). Con estas impresionantes cifras, esta franquicia se convierte en la más importante de todos los tiempos.

Seguramente haya visto un gran boom de contenido durante la cuarentena sobre el mercado de cartas de juego en varias plataformas como Youtube y TikTok. Si no lo ha visto, permítame informarle que en julio de este año se introdujo al mercado la primer carta de un “Pikachu Illustrator” por $233,000 dólares. De la misma forma, han existido varias transacciones de cartas que superan los $100,000 dólares. Así es: una carta de Pokémon vale lo mismo que tres kilos y medio de oro a precios de hoy. Viendo estas cifras seguramente se está preguntando ¿cómo puede ser que un pedazo de cartón cueste tanto dinero?


La oferta de cartas Pokémon es gigantesca. Desde el año de su creación hasta hoy, continúa la imprenta de estas a gran velocidad. La mayoría no tienen ningún valor en el mercado. Sin embargo, desde 1999 se dejaron de producir las cartas que se consideran como “originales” (provenientes de las plantas japonesas) dado que la producción fue migrando a una más masificada en países de menores costos. A partir de este momento la interacción del mercado pasó de tener como único oferente las empresas encargadas de la producción en el momento (tales como Nintendo y Satoshi), a los individuos que hicieron de las cartas su propiedad privada.


Aquellas que fueron producidas entre el 96 y el 99 son las cartas que hoy son tan apetecidas a nivel mundial. Dependiendo de diferentes características (que puede encontrar en ésta página) tales como rareza, año de producción y número de colección, cambia el valor de este bien. En el mercado también se venden “Booster Boxes”: cajas de paquetes de cartas -similares a los que vende Panini para los mundiales de fútbol- que garantizan incluir una o más cartas raras dentro de ella. Estas cajas pueden llegar a costar de 10 a 30 mil dólares cuando, en el momento de su producción inicial, se valoraban en aproximadamente 12 dólares.


Todo lo descrito anteriormente no hubiese ocurrido sin que alguien, en un momento dado, le atribuyera valor a un pequeño trozo de cartón. Por el lado de la demanda, bajo la insignia de la franquicia (con un claro objetivo de fidelidad mental al consumo excesivo de la marca) “Gotta catch’em all!”, coleccionistas desde Tokio hasta Nueva York comenzaron a darle valor a estos trozos rectangulares de cartón. Entre más pasaba el tiempo, más cartas se producían. Esto hizo que las originales fueran consideradas cada vez más como un bien de lujo para estos aficionados.

Hace unos años el valor máximo de un Charizard Rainbow Vmax era de $200 dólares. En quince años el precio nominal de las cartas se ha llegado a duplicar, triplicar e incluso a centuplicar. Algunos economistas han llegado a pensar que este fenómeno puede generar una “pequeña burbuja especulativa”. Pero, en este momento, las cartas Pokémon han demostrado ser una inversión rentable y segura. Le aconsejo que si usted, algún familiar, un amigo o amiga coleccionaba estas cartas, con mucho cuidado, busquen en su armario para ver si de casualidad encuentran un pequeño tesoro rectangular.


Las cartas de juego Pokémon ha demostrado ser otra de las maravillas que nos brinda el mercado en el mundo contemporáneo. ¿Cierto?