• Daniel Lasso

Manual para no asustar a una potencial pareja con sus traumas económicos

En clase de Haciendo Economía nos hablan del método del economista, de esa forma de pensar los problemas como solo los economistas lo sabemos hacer. Es decir, pensarlo todo como una combinación de medios y fines con usos alternativos, de comportamiento humano, de modelos y supuestos. Pero lo que no nos contaron es que lo arraigaríamos en lo profundo, que se convertiría en una forma natural de ver la realidad y nos perseguiría en la cotidianidad. Por eso, hoy le traigo un manual para que no asuste a una pareja potencial con sus traumas económicos.


Empecemos por el principio, imaginemos que a penas se acaban de conocer y aún hay esperanzas de salvarla de esos traumas. Lo primero es ¿Cómo se conocieron? ¿Los presentó un amigo? Si fue así, no le pregunte a este por información. Pues usted aprendió en clase que obtener información es un proceso costoso. Ah, y su amigo también vio ese curso, así que esa información le será costosa. Si quiere pregúntele lo que quiere saber, pero expóngase a que su amigo tenga información privilegiada. Pues puede que lo chantajee con esta información o que la venda al mejor postor ¡Eso haría un agente racional!


¡Ah! No, se conocieron de otra forma, por una página de citas. Pues usted vio pensando problemas y sabe que las páginas de citas son un algoritmo de asignación de recursos y ojalá esa página no siga el algoritmo del dictador. Que lo dejan con alguien que no comparte preferencias porque “se les dio la gana”. Pero esto no acaba ahí, que si lo ponen con su pareja ideal usted se pone a pensar. “¿Y las asimetrías de información?” “¿y si esta persona no es o me está ocultando algo?” Pero usted ya estudió esos modelos.


Luego le sigue esa idea de tratar de descifrar a esa persona que está conociendo y recuerda que usted es un experto en eso. Recuerda que aprendió que los títulos universitarios son una forma de señalizar a los trabajadores más productivos de los que no. Y claro, lo que tiene que hacer es fijarse en esos pequeños detalles. Que si se sienta en la primera fila es porque tiene miopía, que si llega a clase de 6:30 con el pelo seco es que no se baña, que si tiene cuadernos es porque es aplicado. Pero fresco, que eso no se llama estereotipos, sino que usted lo aprendió y se llama señalización.


Pero bueno, hasta acá las cosas no son tan dramáticas. Sin embargo, ahora que ya se conocen, se deben invitar a salir ¿No? ¿Dónde se van a ver?. Ahí es cuando le dicen: “Vamos al cine” y usted recuerda que hoy juega el Junior y lo quiere ver campeón, entonces le dice: “Vamos al futbol”. En ese momento, peor que ver a su equipo del alma perder, es el flash back de sus clases de teoría de juegos, eso sí, usted ya está traumado, ya sabe que es lo que va a pasar, ya sabe que se quedará solo.


Pero usted vio un curso dedicado a eso y ese dinero no se perdió. Entonces se adelanta, le dice que se reúnan en un restaurante. Llegan y piden la carta, usted la ve y nota la gran variedad del menú y acá su mente explota. Primero aparecen los precios, que son aquellos valores que los mercados le están dando a esos bienes. Luego se enfrenta a esa variedad de bienes y servicios diferenciados de los cuales solo puede elegir de forma limitada. Pero basta de teoría, vuelve en sí y recuerda a lo que vino. Sabe que prefiere una pizza que una hamburguesa y un burrito que una pizza, por tanto, prefiere un burrito que una hamburguesa ¡Lo tiene todo claro! En eso llega el mesero y le pregunta que va a ordenar, se lleva la mano al bolsillo y solo tiene 20 mil pesos. Entra en pánico, revisa la carta y nota que el burrito cuesta 20 y la pizza 10, por lo que lo más racional que puede hacer es ordenar una hamburguesa. Se pregunta qué hizo mal, en qué le falló a los axiomas de la micro.


Eventualmente llegarán las peleas y cuando estas lleguen usted estará preparado. Acemoglu y Robinson no se mataron estudiando la teoría institucional para nada. Usted, un político en potencia, ya sabe cómo solucionar todo, creando instituciones. Entonces crea instituciones como las llamadas obligatorias una vez por semana, las salidas a cine, las reuniones por Zoom o celebrar las fechas especiales. Todo se resuelve creando instituciones.


Finalmente, después de salir un tiempo nota que ya es hora de avanzar en la relación, uno de las dos tomas la iniciativa y le pregunta al otro si quieren ser algo más. Pero usted está alerta, sabe que no hay marcha atrás, que el riesgo moral existe y que después de firmar ese contrato la otra persona puede cambiar su conducta. Que puede ser el fin de los detalles y los chocolates. Pero tranquilo, todo va a estar bien, usted es un especialista en resolver problemas.


Hasta acá llega este manual para que no lo confundan con una computadora hiperracional, sin embargo, no le puedo dar más consejos porque no he vivido más. Luego le cuento otros o, incluso, usted nos los podría contar.

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