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Hombres, el día de la mujer también es de ustedes

Por María Paula Gutiérrez Hurtado

Artículo Ganador del Tercer Puesto del Concurso de Textos en Conmemoración al Día de la Mujer


Escribiendo estas palabras me pregunto cuántos hombres se interesarán en un artículo sobre mujeres. ¿Acaso debería referirme únicamente a ellas? Sinceramente, creo que esto no debería pasar. Cada año escucho a alguien que dice ¿para qué conmemoramos la muerte de 123 mujeres en una fábrica? Claro está, no debemos olvidar que también murieron otros 23 trabajadores hombres allí. Poner esto en perspectiva nos muestra que el día internacional de la mujer no es sólo para una mitad de la población, sino uno que también concierne a los hombres, pues para alcanzar la igualdad se necesitan de ambos sexos. Dado, que también supongo que la mayoría de las personas que leen esto deben ser economistas, me dirigiré a mis colegas. Remitiéndome a la economía más ortodoxa, economistas nos comentan sobre la importancia de que las mujeres participen en la fuerza laboral, puesto a que así se podría asegurar una asignación más eficiente de los recursos humanos. Tanto hombres como mujeres tienen capacidades y capital social y humano que contribuyen al proceso de producción de bienes y servicios. Al fin y al cabo, desde los modelos más básicos de macroeconomía se encuentra que con mayor población, mayor es el crecimiento de la economía. Pero esto no para allí, mayor participación laboral implica mayor educación. Esto con el objetivo de lograr que los trabajadores sean más productivos y así asegurar mayor crecimiento económico. Asimismo, la educación de las mujeres les brinda herramientas sobre educación sexual, seguridad alimentaria, conocimiento de derechos, todos básicos para tener una vida digna. De igual manera, junto a la participación de la mujer dentro del mercado laboral surgió la necesidad de demandar salarios iguales para trabajos y trabajadores que se encontraran en las mismas condiciones. ¿Podría esta disparidad generar alguna ineficiencia económica? Sí, debido a que cuando se discrimina se rechaza a una “persona con un valor de producto marginal más alto que su costo marginal” (Rivera, 2013, p.5). Además, ¿qué hacer con la doble jornada? Hoy en Colombia las mujeres tienen menos tiempo libre que los hombres y que dedican más tiempo al cuidado del hogar. Imagínese un mundo donde estas tareas se repartieran igualitariamente: los rendimientos marginales del trabajo de hombres y mujeres en la casa sería igual, por lo que sería óptimo. Por otra parte, el acceso a ciertos recursos, tales como la tierra, continúa siendo desigual. Las mujeres se enfrentan a muchas más dificultades que los hombres para poder obtener el título de un terreno. Se supone que uno de los requisitos para alcanzar un punto eficiente en el mercado es la entrada y salida libre de productores y consumidores. Esta entrada tiene muchas trabas para las mujeres, así que nunca va a ser eficiente. Como economista se me ocurrió una solución clara: tanto hombres como mujeres deben incluir en su función de utilidad la preocupación por la igualdad, pues así se podrían internalizar las externalidades negativas de la discriminación por sexo. Ya sin más pedantería económica, les digo a ustedes hombres, el día de la mujer también es para ustedes.

Rivera, J. (2013). Teoría y práctica de la discriminación en el mercado laboral ecuatoriano (2007-2012). Recuperado de https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:ulEYB_R-1AcJ:https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo%3Fcodigo%3D4646507+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=co



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