• Daniel Villate Cárdenas

Cannabis: Una mesa grande con pocas sillas

Actualizado: 13 de sep de 2020

Por Daniel Villate Cárdenas. Blog Economico Series


Frases como “El Boom del Cannabis” o “la marihuana que vale oro” se han vuelto portada de diferentes revistas nacionales, desde que se reguló el uso científico y medicinal de la marihuana en 2016. Aunque Colombia tiene una gran oportunidad con este nuevo mercado, se debe tener en cuenta que muchas de estas frases esconden la complejidad de una industria que, según Fedesarrollo, se aproxima más a un mercado farmacéutico que a uno agrícola, y que además, cuenta con elevados costos iniciales que pueden alcanzar el millón de dólares/ha. Asimismo, el decreto reglamentario (613 de 2017) brinda incentivos para que pequeños productores ingresen al sector como agro empresarios, ya que les da prioridad en los tramites de licencia, sin embargo, la realidad dista de lo que pretende la norma. Existen diferentes trabas que no solo han impedido la buena integración de los sectores campesinos, sino que, en muchos casos los han perjudicado, a tal punto, que terminan quebrados o con una licencia que seguramente nunca van a utilizar.

Para ejemplificar la situación que viven muchos productores, realicé una breve entrevista al señor Pedro Pablo, quién es un productor licenciado por el ministerio de justicia, y que inicialmente se registró como pequeño y mediano cultivador de cannabis.

Al preguntarle, ¿cuánto pensaba que era el costo de un proyecto de cannabis de una hectárea?, me encontré con una de las respuestas más reveladoras acerca del desconocimiento que tienen muchos productores, específicamente sobre los altos costos asociados con los estándares farmacéuticos que deben tener los cultivos medicinales: “nosotros pensábamos que una hectárea valía por mucho 10 millones de pesos, no conocíamos la magnitud del proyecto, ya hoy en día sí, pero en ese momento no.”

La siguiente pregunta, me dio a entender que los funcionarios de los Ministerios, que trabajan para el sector del cannabis, no están preparados para asesorar a los productores. Es probable, que no tengan la intención de perjudicar a los empresarios que buscan licenciarse para cultivar, pero como dice el refrán “el camino al infierno está lleno de buenas intenciones”

Pregunta. ¿Cree que hubo funcionarios de los Ministerios que lo desinformaron de la complejidad de un proyecto como este?

“Sí, claro. No nos informaron bien, no sé si lo hicieron a propósito, consideramos nosotros que estaban mal preparados, y no solamente es el caso nuestro. He hablado con otras empresas y sucedió lo mismo”

Aunque no es bueno generalizar partiendo de un caso individual, si es importante escuchar la versión de las personas que están detrás de las cifras (algo que no hace a menudo la economía).

Pregunta. ¿Qué piensa que pasará si no llegan a conseguir financiación pronto? ¿Perderían su inversión y trabajo de la obtención de licencias?

“Ha habido acercamientos con potenciales inversionistas. En este momento se estaba charlando con uno, pero estamos a la expectativa… pero sí, lógicamente. Esperemos que eso no nos afecte de manera inmediata… a mediano y largo plazo obviamente que sí. Pero la idea es que no se llegué al mediano plazo, que pronto arranquemos.”

En el caso de la empresa de Pedro Pablo, la mayoría de los accionistas son de la misma familia, y en este momento, son conscientes que hay un alto riesgo de perder el dinero invertido en la obtención de licencias, aproximadamente 45’000.000 de pesos, sin tener en cuenta la asesoría que cobran distintas firmas de abogados para ayudar en el trámite. Hay quienes este monto les podrá parecer una cantidad poco considerable, pero lo cierto es que para el campesino o productor colombiano es una suma importante. “La mayoría de los hogares rurales en Colombia (65%) viven en condiciones de pobreza o en pobreza extrema (33%)”. (Baribbi & Spijkers, 2011)

Por otra parte, el desconocimiento no es el único obstáculo que enfrentan los nuevos empresarios. Algo tan simple como abrir una cuenta bancaria en Colombia se convierte en un escollo para las empresas de cannabis, puesto que en Estados Unidos no se ha federalizado la posibilidad de trabajar con la marihuana, cáñamo o similares, y por tanto, los bancos colombianos frenan el acceso para crear cuentas y mover dinero, con el temor de perder alianzas con el sector financiero gringo. Adicionalmente, el crédito para el sector no solo es insuficiente, sino que, es casi nulo. Y esto es más grave aún, si se considera el hecho de que el cannabis es un mercado intensivo en capital y no en trabajo, como lo dijo Juan Mauricio Ramírez en la presentación del estudio de caracterización de la industria de cannabis por Fedesarrollo.

Una buena ilustración de la situación mencionada anteriormente es justamente la encuesta que hace Fedesarrollo a los empresarios del sector cannábico, sobre la percepción de la facilidad de acceso a servicios financieros.

La encuesta indica que la obtención de crédito es el servicio financiero que más dificultad de acceso presenta, seguido por la monetización y apertura de cuentas. La falta de opciones para adquirir este último servicio es un contratiempo sobresaliente por lo indispensable que es una cuenta bancaria para cualquier tipo de empresa, sin importar el sector.

Por otra parte, cuando se analiza la taxonomía de los departamentos con mayor número de pequeños productores licenciados, es posible ver que muchos de ellos son caracterizados por tener bajos niveles de PIB per cápita en el ámbito nacional, lo que puede sugerir que se deben efectuar esfuerzos más grandes en materia de servicios financieros, asistencia técnica, e inversión en infraestructura vial si se quiere integrar realmente a este segmento del mercado.


La carencia de un ambiente propicio para integrarse de manera correcta en un negocio de tal complejidad, ha generado que aquellos productores que, por falta de capital, conocimiento, mercados para vender su producto e iniciar el proyecto que habían estipulado, vendan sus licencias a empresas extranjeras que quieren trabajar en Colombia. En 2018 se escuchaban precios de venta de hasta quinientos mil dólares por una empresa licenciada, algo que dañaba la imagen de la industria colombiana, porque los compradores se sentían estafados luego de darse cuenta que solo tenían un papel (licencia). Está actividad se volvió tan común, que las entidades que regulan el mercado han puesto un plazo máximo de un año para que se dé inicio a las actividades registradas en el plan de cultivo ante el Ministerio, si no es así tomarán la decisión de revocar la licencia y finalizar de esta manera con las ilusiones de muchos cultivadores.

Por último, es importante resaltar que un mercado de cannabis con fines industriales concede más oportunidad para integrar positivamente a los pequeños y medianos productores, principalmente porque no se deben alcanzar estándares farmacéuticos y los costos iniciales por hectárea son más bajos. Para finalizar el artículo pedí los comentarios de personas conocedoras de los usos industriales del cannabis (cáñamo o hemp), y del modelo asociativo que deben seguir los agricultores para aprovechar las economías de escala.


“El cáñamo es la mejor alternativa que tiene la nación no sólo para impulsar su economía en una nueva industria, sino que es una vía de acceso directa al cumplimiento de los objetivos del desarrollo sostenible a partir de la generación de empleo, acción por clima y paz. Una buena regulación y un inteligente modelo asociativo le da la oportunidad al cáñamo de llegar a ser un medio directo de erradicación de cultivos ilícitos de una manera sostenible y ecológica.”

Nicolas Orduz Álvarez, CEO de Agrocann Colombia y estudiante de la Universidad Nacional.

“La mejor manera de integrar a los pequeños y medianos cultivadores, en un mercado con estándares tan altos, es asociándolos, y brindándoles asistencia técnica en cultivo. Las compañías de grandes capitales tienen el deber de aportar conocimiento a estos agricultores. Otra posibilidad es dándoles la oportunidad en la industria del cáñamo, pero también, debe ser con un modelo asociativo que permita aprovechar las economías de escala.” Diego Ruiz, Managing Director & Regulatory Affairs Co-Founder FCM Global.


Bibliografía:

Ministerio de Salud y Protección Social. (2017). Decreto 613. Bogotá.

Echeverry, J., & Santamaría, T. G. (2019). Cannabis Medicinal en Colombia: Contexto y Perspectivas. Bogotá.

Ramírez, J. &. (2018). Tipología de Subregiones Funcionales para Colombia partir de la OCDE: metodología y resultados. Bogotá.

Ramírez, J, et al. (2019). La industria del Cannabis Medicinal en Colombia. Fedesarrollo, Bogotá.

Baribbi & Spijkers. (2011). Campesinos Tierra y Desarrollo Rural. Bogotá


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